dimecres, 7 de gener de 2015

La tolerancia

La tolerancia
Según el diccionario de la Real Academia Española de la lengua, el significado de la palabra tolerancia, que proviene del latín tolerantĭa, es el siguiente.

1. f. Acción y efecto de tolerar.
2. f. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.
3. f. Reconocimiento de inmunidad política para quienes profesan religiones distintas de la admitida oficialmente.
4. f. Diferencia consentida entre la ley o peso teórico y el que tienen las monedas.
5. f. Margen o diferencia que se consiente en la calidad o cantidad de las cosas o de las obras contratadas.
6. f. Máxima diferencia que se tolera o admite entre el valor nominal y el valor real o efectivo en las características físicas y químicas de un material, pieza o producto.

Antropológicamente, la tolerancia es:

- Aceptar y respetar las particularidades ideológicas, sociales, etc. de los demás
- En las ciencias (física, química…) la máxima diferencia aceptable entre un valor nominal y uno real.
- En religión: Aceptación desinteresada.
- En la sociedad: Libertad

Sócrates intentó abrir el camino a la tolerancia en la ciudad de Atenas, pero fue acusado de inducir a los jóvenes a la desobediencia y anarquía social por que les inducía a comportarse de forma crítica respecto a las máximas de comportamiento tradicionales.
La tolerancia personal y social no presento especial atención en las escuelas clásicas de Atenas por que carecía de interés y escasa importancia política.
En la antigüedad, la ciudad helena de Alejandría, fundada el año 331 AC, contenía una gran comunidad judía que vivía en paz con poblaciones griegas y egipcias de tamaño equivalente. Según Michael Walzer, la ciudad ofrece "un buen ejemplo de lo que podríamos considerar como la versión imperial de la multiculturalidad y tolerancia".

La razón y la reflexión, permite al hombre ser tolerante, algo de lo que difieren el resto de seres vivos (apuntes 3, pág. 14 y 17) Un animal salvaje, por ejemplo, no tolerará que otro mas débil de la manada que aún no ha comido, tome el pedazo mas grande de carne. El ser humano, por amor, por misericordia, por tolerancia, si lo permitirá. 

Desde mi punto de vista, y en una definición mas humana, o “de ir por casa” definiría tolerancia como el “soportar” aquello que no es conforme a nosotros, incluyendo en “nosotros” ideas, pensamientos, costumbres… y aceptarlos a pesar de ello. Permitir el mal sin aprobarlo. siempre que, de no hacerlo, se estime que ha de ser peor el remedio que la enfermedad. Debemos permitir un mal si el impedirlo provocará un mal mayor o impedirá un bien mas grande, aunque llevarlo a cabo no es nada fácil. Hay dos evidencias claras: que hay que ejercer la tolerancia, y que no todo puede tolerarse.
«Desde un punto de vista estrictamente filosófico, habría que sostener que por muy atractivas que sean, ninguna de estas actitudes es completamente adecuada para hablar de la tolerancia, aunque existen poderosos motivos etimológicos y semánticos, y también históricos, para afirmar que la resignación es la que más se le aproxima.» (Walzer, M.: On Toleration. Oxford University Press, Oxford 1998.)
Compaginar ambas evidencias es una tarea difícil, pero siempre debemos tener como guía y referencia a Jesucristo y pensar: ¿qué habría hecho Él?
En la sociedad contemporánea, no obstante, ha adquirido segundo significado: respeto a la diversidad y aceptación del pluralismo y diversidad.
La tolerancia, desde la moral puede ser clasificada como buena o mala dependiendo de si su proceso abre camino a valores morales positivos o por el contrario a valores morales negativos y moralmente inaceptables.
Voltaire en su “Tratado sobre la tolerancia”, decía que Dios no nos Había creado para odiarnos, sino para amarnos y respetarnos.
No olvidemos la ligadura de la tolerancia con el amor, una emoción, una aceptación del otro con su legitima verdad y la comprensión y aceptación de su derecho a ser, pensar y actuar de diferente modo.

En 1962-1965 el Concilio Vaticano II, asumió como lema, dejar el anatema y apostar por la comprensión, la condena por el diálogo. Inauguró el diálogo ecuménico con otras iglesias, presuponiendo la aceptación de la existencia de ellas. Respecto al mundo moderno se planteó una reconciliación con las esferas del trabajo, la ciencia, la técnica, las libertades y la tolerancia religiosa, lo que nos lleva de lleno al evangelio: ¿qué hubiera hecho Jesús?

El evangelio en si es una lección de tolerancia, Dios, a través de la palabra y los gestos de Jesús, se nos presenta como Dios de todos, que “hace salir el sol sobre buenos y malos y manda la lluvia sobre justos e injustos” (Mt 5,45) Demostrando que Dios Padre es el Dios de todos, no solamente de los justos. Amar a los que nos aman no tiene nada de extraordinario, la tolerancia viene amando y soportando aquello que no nos gusta de los demás (Mt 5,47)
El evangelio es tolerancia cuando no hace distinción entre las personas, sean quienes sean o de donde sean:

 «Pedro comenzó entonces a hablar, diciendo:
–Ahora entiendo que verdaderamente Dios no hace diferencia entre una persona y otra. Dios acepta a quienes le reverencian y hacen lo bueno, cualquiera que sea su nación.» (Hechos 10,34-35)

Soportarnos unos a otros, con tolerancia, con paciencia:
«Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación.» (Romanos 15,1-6)


Quizás uno de los mejores ejemplos de tolerancia por parte de Jesús, sea el hecho de que a sabiendas de lo que iba a hacer Judas, lo soportó y toleró siempre, es mas, lo trató como a uno mas de sus apóstoles.

Predicó la tolerancia porque defendió que la conversión debía ser un acto voluntario de cada persona, predicando, ofreciendo su doctrina y solamente dando las directrices a cumplir por los que deseaban seguirle. Quien quiso, fue en pos de Él, pero nunca obligó a nadie a seguirle.

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